Sostenibilidad, sin discusión

Les comparto esta columna publicada en El Espectador el 19 de febrero de 2020.

La preocupación es global. La sostenibilidad es protagonista de todos los foros mundiales, lo fue en el último encuentro WEF de Davos, en la Feria Internacional de Turismo de Madrid o en el Hay Festival de Cartagena. Es un tema que no tiene discusión en su importancia para la supervivencia humana, pero tiene todo por hacerse en cuanto a ponerlo en práctica.

El asunto no es de poca monta, en particular ante la necesidad que tenemos de trazar con urgencia y certeza una política de turismo sostenible que sea integral y que beneficie a todos los sectores.

Muchas veces se limita la “sostenibilidad” al tema ambiental. Ciertamente es uno de los pilares, aunque por si sólo es insuficiente. Los aspectos económicos y sociales son el complemento adecuado para que tengamos un turismo de largo aliento y que saque provecho de la visibilidad que Colombia ya tiene a nivel internacional como un destino atractivo y con una oferta apta para diversos tipos de viajero.

Esta es una industria en crecimiento constante. Según la Organización Mundial de Turismo, OMT, en 2019 hubo 1.500 millones de viajeros en el mundo, un 4% más que en 2018. En Colombia nos acercamos a los 4.5 millones de turistas extranjeros según las proyecciones y ante estas halagadoras cifras la pregunta es cómo lograr que los beneficios del turismo irradien a toda la población.

Imagen del artículo publicado en El Espectador

Los mismos datos de la OMT señalan que el empleo en alojamiento y hotelería creció 35% entre 2010 y 2018, mientras que en otros sectores apenas fue de 10%. El reto no es sólo crecer, sino crecer mejor.

Esto conlleva un gran sentido de responsabilidad y desafíos en temas como la equidad, medio ambiente y asuntos socio culturales. El turismo juega un gran papel para lograr ese equilibrio entre lo económico, social y ambiental.

Algunos ya llaman la atención sobre el impacto negativo de un turismo masivo y sin controles como la emisión de gases efecto invernadero y advierten la necesidad de implementar ya medidas para el uso responsable de recursos como el agua y la energía, la articulación con los sistemas de movilidad y la generación de empleo en comunidades para que no sea una industria ajena a lo local.

En la construcción de esta política hay que sentar a conversar y construir tanto a los gobiernos (nacional, regional, municipal), a los empresarios como ejecutores y a las comunidades como beneficiarios y protagonistas de esta industria.

La tecnología no se puede quedar por fuera de esta ecuación. Gracias a ella viajar se ha vuelto más fácil, económico y rápido. También el viajero cambio y quiere nuevas experiencias, aportar al destino y vivir como “local” y con alternativas de transporte sostenible. Los millennials y los centennials (o generación Z) invierten más en viajes que en bienes.

Es un momento clave. De definiciones, por lo que será importante conocer la propuesta de política de turismo sostenible que el Gobierno ha anunciado y que será la hoja de ruta para que esta industria siga creciendo como referente de la economía y que todos nos beneficiemos de un sector con un enorme potencial.

Hablar de “sosteniblidad” en la industria del turismo se volvió un imperativo y ha tomado fuerza el concepto en los últimos años a medida que vamos entendiendo la importancia que este sector tiene para la economía hoy y si queremos que sea protagonista de nuestro desarrollo a mediano y largo plazo.

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